Escuchaste alguna vez la expresión “ojos en compota”? Se refiere, en algunos países de Latinoamérica, a cuando tienes los ojos hinchados y enrojecidos, ya sea por un golpe o alguna enfermedad en la vista que cause inflamación. Y entre las enfermedades que pueden dejarte los “ojos en compota”, está la conjuntivitis.

Si alguna vez tuviste conjuntivitis, habrás visto lo feo y molesto que es! Por suerte, a mí nunca me pasó, pero hay que estar alerta porque todos somos susceptibles a este mal.

 

La conjuntivitis es una infección de la conjuntiva, una capa delgada y transparente de tejido que recubre la superficie interna del párpado y cubre la parte blanca del ojo.

Esta afección es bastante común, sobre todo en los niños y puede afectar a uno o ambos ojos. En algunos casos, es muy contagiosa y se propaga rápidamente.

Si bien los síntomas dependen del origen de la infección, generalmente se caracterizan por estas señales:

  • Picazón en uno o ambos ojos
  • Lagrimeo
  • Ardor de ojos
  • Hinchazón de párpados
  • Aumento de la sensibilidad a la luz
  • Secreción amarilla/verde gruesa en el ojo, sobre todo luego de dormir
  • Sensación de tener algo en el ojo
  • Ojos enrojecidos
  • Visión borrosa

 

Ante alguno o varios de estos indicios, debes acudir inmediatamente al médico para detectar el origen de la infección. Sobre todo, porque de eso dependerá el tratamiento. Un profesional oftalmólogo podrá decirte a partir de un examen de vista si tienes conjuntivitis y cómo curarla.

La conjuntivitis puede ser diagnosticada a través de un examen completo de la vista. El oculista puede requerir algunas pruebas de tejido, sobre todo cuando la enfermedad es crónica, cuando se repite y no cura con el tratamiento.

Pero con la explicación de los síntomas, medición de visión y análisis de la conjuntiva y de las estructuras internas del ojo, debería bastar para alcanzar un diagnóstico.

Existen 4 tipos principales de conjuntivitis: viral, bacteriana, química y alérgica.

Conjuntivitis bacteriana: es una infección causada generalmente por las bacterias de estafilococos o estreptococos del propio sistema respiratorio o piel de la persona. También puede ser transmitida por insectos o por el contacto físico con otras personas infectadas, directamente, (tocar el ojo con la mano sucia) o indirectamente, (a través de maquillajes, por ejemplo). Hay un tipo grave de conjuntivitis bacteriana, oftalmía neonatal, que afecta a los recién nacidos y puede ser fatal de no ser tratada a tiempo. Ésta ocurre cuando el niño pasa por el canal de parto de la madre afectada por una STD como la clamidia.

El tratamiento de la conjuntivitis bacteriana requiere de antibióticos ya sea con pomadas o colirios.

 

Conjuntivitis viral: es causada, generalmente, por virus contagiosos asociados con el resfrío. Se transmite al igual que el resfrío, a través de la tos o estornudo de personas enfermas.

La conjuntivitis viral no tiene tratamiento. Debe seguir su curso al igual que un resfrío. En este caso, compresas de agua tibia, igual que la bacteriana) y las lágrimas artificiales pueden ayudar a mitigar el malestar. En casos más graves, el médico puede llegar a prescribir tópicos con esteroides.

Las conjuntivitis virales y bacterianas son contagiosas y se propagan rápidamente. Pueden traer complicaciones en la vista de la persona infectada si no se trata pero ésta no corre riesgo de vida.

Conjuntivitis alérgica: son comunes en aquellas personas que sufren de alergias estacionales. se produce con más frecuencia en las personas que ya tienen alergias estacionales. Existe un tipo particular llamado Conjuntivitis papilar gigante, que se caracteriza por la existencia permanente de un agente extraño en el ojo. En general la desarrollan aquellos que usan lentes de contacto rígidas, blandas que no se sustituyen frecuentemente, suturas en la superficie del ojo o usan ojos de vidrio. En el caso de las lentes de contacto, puedes ver con el oftalmólogo alguna opción que no te cause reacción alérgica.

Para tratar este tipo de conjuntivitis es preciso detectar el factor que causa la alergia. En general pueden prescribirse colirios antihistamínicos pero también pueden recetarse gotas tópicas con esteroides. Las compresas con agua fría también puede calmar los síntomas.

Conjuntivitis química: tiene que ver con factores irritantes como el cloro de las piscinas, el humo, la contaminación ambiental y otras sustancias químicas dañinas a las que puede estar expuesta la persona.

Para tratar esta infección se recomienda el lavado de ojos con solución salina y puede requerir gotas tópicas con esteroides. El tratamiento dependerá de la gravedad de la herida e infección.

En todo caso, ante una infección de este tipo es necesario tomar los siguientes recaudos para no empeorar los síntomas y recuperarse con mayor celeridad:

-No frotarse los ojos o tocarlos con las manos (menos aún sucias)

-Mantener una correcta y frecuente higiene de las manos

-No compartir las toallas con otros y cambiarlas diariamente

-No usar maquillajes propios ni ajenos.

Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda. Recuerda que esta inflamación es bastante común y sencilla de tratar. No te dejes estar!

Hasta la próxima!