La primera vez que escuché hablar de psoriasis era muy pequeña. Me acuerdo estábamos en la entrada de mi casa, la primera donde he vivido, y mis padres despedían a unos amigos luego de una reunión. Yo estaba disfrutando de mi mundo infantil hasta que escuché la palabra “psoriasis” de la boca de la amiga de mi mamá. Ella dijo: sí, mi hija tiene esta enfermedad y está con tratamiento. Sufre mucho! Y es todo cuanto me enteré y entendí para aquel entonces. Con el tiempo, me enteré que es un problema crónico de la piel a largo plazo que hace que las células de la piel crezcan demasiado rápido, causando manchas gruesas (como costras), blancas, grisáceas, o rojas.

Esta enfermedad no es contagiosa y puede ser en algunos casos hereditaria. La causa de la psoriasis no se conoce totalmente, pero se cree que está relacionada con un problema en el sistema inmunológico. Más específicamente en relación a las células T. Normalmente, las células T viajan por todo el cuerpo para detectar y combatir las sustancias extrañas, como virus o bacterias. En el caso de la psoriasis, las células T, un tipo de linfocito, ataca células sanas por error curando heridas que no existen, generando un ciclo continuo en el que las nuevas células de la piel se mueven a la capa externa de la piel demasiado rápido. La piel muerta no llega a desprenderse y termina acumulándose formándose estos parches o placas de tamaño variado que causan picazón y en algunos casos hasta dolor.

Estas lesiones aparecen con mayor frecuencia en las rodillas, codos, cuero cabelludo, manos, pies, uñas o espalda baja. La psoriasis es más común en los adultos pero también puede afectar a los niños.

También existen factores ambientales que afectan al desarrollo de la psoriasis, tales como:

-Infecciones o lesiones en la piel por cortes, quemaduras graves o raspaduras

-Estrés

-Tabaquismo y alcoholismo

-Algunos medicamentos (incluyendo litio, bloqueadores beta; medicamentos antimaláricos; y yoduros).

-Clima frío y seco

– Infecciones como la faringitis estreptocócica pueden causar la psoriasis que aparezca de repente, especialmente en niños.

La mayoría de los casos de psoriasis son leves con pequeñas áreas de erupción. Sin embargo, la mayor dificultad en relación a este mal, es de tipo social. Para las personas afectadas, sobre todo adolescentes, es vergonzoso tener estas manchas en la piel por lo que posee consecuencias psicológicas y emocionales.

Por suerte, es muy sencillo de diagnosticar y existen muchos tratamientos que pueden ayudar a mantenerla bajo control.

Los tratamientos van desde cremas para humectar la piel, champús, luz ultravioleta y lociones. Si la psoriasis es grave, suele picar y molestar bastante llegando a cubrir grandes porciones de piel, siendo más difícil de tratar. Es posible que, en estos casos, el médico pruebe con distintos tratamientos hasta dar con el adecuado. Incluso, en los casos leves, el alóe vera puede ayudar a reducir la psoriasis.

Así que ya sabes, si tienes algunas manchas como las que te describí, acude al médico. Cuanto antes te trates mejor. Si vez que desaparecen, puede ser algo pasajero, ya que la enfermedad entra en remisión para volver a estallar más tarde. E incluso hay gente que puede llegar a precisar medicación de por vida.

Chequea con un dermatólogo, mantén tu piel hidratada y cuídate! No está comprobado que una dieta ayude con los síntomas pero una alimentación sana siempre es beneficiosa.

Espero que este artículo te haya resultado informativo y si padeces psoriasis o conoces a alguien afectado, comparte tu experiencia con nosotros!