Lo usual para que se compruebe la culpabilidad de un delito, es ir “más allá de una duda razonable”, lo cual es un estándar bastante alto de alcanzar. En la práctica, este estándar tan alto quiere decir que se supone que los jueces y los jurados deben resolver todas las dudas a favor del acusado. Con una carga de la prueba tan alta, una defensa común es discutir si existe una duda razonable de que el acusado cometió el crimen. Algunas veces, un acusado puede evitar el castigo, incluso cuando el acusador demuestra que, sin lugar a dudas, él o ella cometió el crimen.

La defensa propia es un ejemplo de esta situación. La defensa propia es un recurso que usualmente utilizan las personas acusadas por undelito de violencia. El acusado admite que él o ella cometió el crimen, pero alega que fue justificado porque otra persona lo amenazó. La defensa propia puede ser difícil de comprobar, y si los hechos no están claros, es una defensa que se usa con cautela, porque el acusado está admitiendo que él o ella cometió el presunto delito. El aspecto más importante del derecho penal es recordar que la responsabilidad de probar un crimen recae sobre la parte acusadora. Por lo tanto, si a usted se le ha acusado de un delito, no tiene que probar su inocencia, aunque a veces lo parezca. Para mayor información sobre un delito específico, por favor visitenos para una consulta gratuita de 15 minutos. – por Alice Paré-Johnson