El amor duele. Siempre. Tanto cuando es correspondido como cuando no, siempre sufrimos por amor. Porque dudamos del otro, porque tememos perderlo. Nos duele la mentira, la traición. Nos cuesta entender al otro, ponernos en sus zapatos, querer como el otro quiera y que nos quieran como nosotros queremos.

El amor duele en todos los rincones del cuerpo. Cuando estamos felices, cuando creemos que vamos a morir, por amor. Nos duele el corazón, literalmente. Y lloramos. Y en nuestros ojos llueve a cántaros y no lo podemos remediar.

Entonces es inútil enamorarse? Por qué, si duele tanto, nos seguimos enamorando? Porque está en nuestra naturaleza, necesitamos querer y ser queridos. Necesitamos pasión y cuidado en nuestra vida. Todos necesitamos amor. Duele, siempre, pero vale la pena. Porque el amor alimenta nuestras vidas, nos da esperanzas. Si tenemos suerte, encontramos una persona que nos acompaña en el camino de la vida. Y sino lo logramos aún, vale la pena seguirlo intentando.

Uno ama cuando confía, cuando deposita en el otro el cariño, cuando te preocupas por aquella persona y cuando no puedes imaginar la vida sin ella.

El amor es cómplice e imperfecto. Es simple y complicado a la vez. Implica ceder y aceptar y nunca tratar de cambiar al otro. Implica abrirse al diálogo y entender. Significa hacer y pensar de a dos pero manteniendo la independencia y el espacio de cada uno. Sí, sumamente complicado, pero es posible.

Si quieres amar, si quieres que te amen, tienen que trabajar continuamente. Porque la tarea nunca termina, es un esfuerzo constante que requiere dedicación, y claramente, mucho, muchísimo amor. Y empieza con uno mismo, respetándose y queriéndose a uno mismo para luego poder aceptar, respetar y querer al otro.

Es mentira que el amor está sobrevaluado! El amor tiene tantas caras, se refleja en amigos, en la familia, en hijos, en una pareja. Podemos amar nuestra profesión, a Dios, a nuestra patria, a nuestras mascotas. El amor no tiene etiquetas ni nombres y está siempre presente, aún cuando no lo vemos.

El amor duele y más cuando lo perdemos. Porque nos sentíamos completos de alguna forma y ahora todo parece estar perdido, nada tiene sentido y el vacío nos inunda. El reto es tratar de entender que pasó al quebrarse una pareja, aprender de los errores y pensar que si el amor no es correspondido, no era tal. Era un espejismo, un “enamoramiento”. Aunque nos angustie y aunque creamos que el mundo se viene abajo, siempre hacemos “pie” y salimos a flote.

Porque el corazón logra sanar, sobre todo cuando es joven. Y la cabeza logra entender y aprende. Y con el tiempo reconoce lo que realmente queremos de lo que no.

Entonces estamos en el trabajo y entra un compañero o compañera nueva. Y volvemos a sentir ese dolor de estómago cuando estamos cerca. Y es maravilloso! Porque decidimos volver a apostar, a creer, a confiar y a dar el corazón. Y vale una y mil veces arriesgarse y amar. Porque no se puede vivir sin amor, nadie puede vivir sin amor!