A veces el amor se termina. A veces no queda más que decir o cualquier palabra es motivo de ira y discusión. A veces simplemente las diferencias son irreconciliables y es imposible mantener la convivencia con aquella persona que alguna vez elegimos para compartir nuestro camino en la vida.

Sí, resulta difícil, frustrante y un fracaso más que nos llevará algún tiempo superar para empezar a confiar de nuevo.

Cuando las separaciones son de mutuo acuerdo y en buenos términos es más sencillo alcanzar algún equilibrio posterior, sobre todo si tienes hijos. Por el contrario, cuando el divorcio es dificultoso y la relación entre las partes es insostenible los que más tienen para perder son los hijos.

El divorcio, siempre produce un alto impacto emocional en los hijos. Incluso en los casos en que la relación entre los padres es poco conflictiva.

Por otra parte, siempre he pensado que cuando la relación de una pareja no tiene posibilidades de reconciliación, es preferible por más duro que parezca, la separación antes de seguir viviendo bajo el mismo techo en una situación insostenible. Por qué digo esto? Los niños absorben todo cuanto ven. Si viven violencia en sus casas serán niños violentos o muy temerosos y posiblemente esto afecte en sus relaciones futuras.

Depende de las situaciones, algunos niños no desean que sus padres se divorcien, mientras otros pueden llegar incluso a sentirse aliviados, en especial si sus padres peleaban mucho.

Para el niño es una situación compleja de entender, incluso siendo adolescentes. Nadie más que la propia pareja puede entender por qué no funciona la relación y muchos hijos se sienten culpables de que las cosas no funcionen. Ante todo, el niño debe saber que no es parte del divorcio y que ambos padres estarán siempre para él. Nada cambiará en ese sentido.

Los problemas en el hogar afectan al desarrollo normal de las actividades diarias de un niño. Tanto cuando viven en un marco de discusiones, cuando los padres enfrentan un divorcio tormentoso o cuando conviven sin tener relación entre sí, el niño puede sentir el malestar y convertirlo en un problema propio. Muchos chicos comienzan a orinarse en la cama, a bajar sus resultados escolares, pelear con otros niños, tener malas actitudes, dormir poco e incluso abusar de sustancias tóxicas y tener malas compañías.

Es importante no discutir frente a ellos, demostrarles siempre cuánto lo quieren y darle a comprender que simplemente no es parte de la decisión. Tu hijo necesita ser escuchado, necesita expresarse y tu debes canalizar sus dudas y miedos haciéndole saber que las cosas funcionarán de ahora en más.

Por otra parte, es un gravísimo error hablar mal de un cónyuge o ex pareja con tus hijos. Ellos no son amigos tuyos, son frutos de tu relación y es una parte de tu ex pareja. Por lo cual, debes enseñarle a querer y respetar a tu ex mujer o ex marido, aún cuando la situación sea difícil e incluya el abandono. No necesitas mentirle al niño, simplemente hacerle comprender que los seres humanos comenten errores y a veces son difíciles de solucionar. Pero que debe aprender a perdonar a otros.

Si no sabes cómo manejar la situación, acude a terapeutas y consejeros. Ellos tienen la capacitación necesaria para poder ayudar a tu hijo a enfrentar los cambios que se avecinan. Pide incluso ayuda para ti, para que puedas desarrollar la transición de forma pacífica y gradual, sin afectar demasiado la rutina de tu hijo. También porque hablar con alguien siempre ayuda, y nada mejor que alguien imparcial que esté fuera del marco familiar.

No uses a tu hijo para saber qué cosas hace y no tu ex. Eso ya no forma parte de tu vida y lo único que hace es lastimar al niño que se siente un doble agente y sufre en ambos hogares. Muéstrate interesado por lo que te cuenta, asegúrate que pase algún tiempo con tu ex pareja sobre todo si tu tienes la tenencia completa. Sacar a uno de los padres de la ecuación, no es la solución, salvo en casos totalmente complicados como abuso de drogas, violencia, criminalidad, etc.

Si te mudas a otro lugar, arma un pequeño espacio para tu hijo. No necesita ser mejor que el que ya tiene, simplemente debe sentirse a gusto, ese será su segundo hogar.

Algunos niños cuyos padres se divorcian deben mudarse a una nueva casa o un nuevo vecindario, y eso también puede resultar difícil. A menudo la mayoría de las otras cuestiones -la escuela, los amigos y el vecindario- no se modificarán.

Miles de niños sufren el estrés del divorcio de sus padres cada año. La forma en que reaccionan depende de su edad, personalidad y las circunstancias concretas del proceso de separación y divorcio.

Es importante que esté atento a los cambios de comportamiento de su hijo: la tristeza, la ansiedad, los cambios de humor, las dificultades en la escuela, con los amigos, en el apetito o el sueño pueden indicar la presencia de problemas.

Espero este artículo te haya sido de utilidad. Pide ayuda siempre cuando veas que no puedes resolver las cosas por ti mismo. No significa debilidad, es un signo de inteligencia.

Mucha suerte!