Comprar una casa, comprar un auto o un local cuestan muchísimo dinero y sacrificio. Si por las noches te inquietas pensando en qué pasaría si pierdes tu hogar o tu carro en un accidente, si te angustia la idea de que algo te suceda y tu familia quede sin sostén, es hora de empieces a buscar un seguro.

Parecen un lujo, pero no lo son. Por el contrario, los seguros tienen como finalidad proteger lo más preciado por nosotros. Es verdad que más allá del costo real nuestras pertenencias, nuestra vida misma, son invaluables. Sin embargo, establecer un monto, asegurar nuestras propiedades y nuestra vida nos permite eliminar o reducir la incertidumbre y el riesgo, mientras nos da cierta “seguridad” de que si algo no sale como lo esperamos, podremos levantarnos nuevamente.

Por otra parte, los seguros brindan estabilidad en el proceso financiero reduciendo la incertidumbre y mejorando los recursos. Los fondos que se generan se invierten en acciones y títulos públicos generando más fondos y contribuyendo al desarrollo del país.

También los seguros benefician el ahorro, de alguna manera mediante el pago de la cuota mensual que termina siendo un fondo de inversión.

Existen distintos tipos de seguros de acuerdo a las necesidades y características de cada persona, básicamente, qué se trata de asegurar y por qué. Esas necesidades se basan en la situación económica, edad de la persona, tipo de trabajo y familia.

Por lo general, se requieren varios seguros de las diferentes categorías ya sea salud, vida, propiedad u hogar y auto.

Para resumir brevemente cada uno de ellos hay que destacar que si eres propietario de un automóvil, debes tener sí o sí un seguro de responsabilidad civil. Además puedes asegurarlo por incendio, choque y robo, sobre todo si es un auto valioso o lo precisas para tu trabajo.

En una encuesta de StateFarm del pasado diciembre sobre 500 inquilinos de origen hispano/latino, se revela que sólo un 29% confirma tener un seguro de inquilino. Incluso, entre aquellos encuestados que no contaban con este seguro, el 34% afirmó nunca haber escuchado sobre la existencia del mismo.

“Aún más, la mayoría sobrestimó el costo de la cobertura y subestimó el valor de sus propiedades. El no tener seguro del inquilino podría poner en una posición vulnerable a las familias hispanas ante una catástrofe financiera, especialmente durante los días festivos.”

Homeowners-Insurance

En el caso de los propietarios, el llamado seguro de la propiedad en general, debe proporcionar una cobertura de hasta el 80% del costo de reemplazo de tu casa, descontando terreno y cimientos. Los propietarios también deben tener cobertura de responsabilidad civil, y el monto dependerá de la capacidad financiera de la persona.

El seguro de vida, por su parte, protege a los miembros de la familia cuando se muere. Puede ayudar a pagar deudas, hipotecas, educación de los hijos o simplemente mantener el nivel de vida de la familia cuando uno ya no está. Y también en este caso dependerá de la situación (deudas, sueldo anual, hijos, etc.)

El seguro universal es más costoso que el temporal pero dura más años y consiste en la acumulación de fondos de toda la vida.

El seguro de cuidado a largo plazo tiene que ver con el cuidado médico luego de que nos retiramos laboralmente.

Medicare paga sólo una pequeña parte de los gastos de atención (que suelen incrementarse además con la edad). El seguro Medigap, por ejemplo, sirve para cubrir este bache (aquello que Medicare no paga), pero es muy costoso y complejo. Por eso, si quieres contratar un seguro de este tipo, (y mi recomendación se extiende para cualquier otro seguro), debes contactar a un asesor financiero que pueda informarte de los distintos seguros, pólizas, montos, cuotas, etc.

En el caso de la salud, el seguro suele ser proporcionado por el empleador ya sea en forma total o parcial, pero también puede contratarse en forma privada.

Las HMO (Health Maintenance Organizations) tienen tarifas más baratas pero la cobertura tiene restricciones. Es decir, cubre menos servicios y en general el radio de cobertura es más reducido. En general las empresas ofrecen este tipo de seguros.

Finalmente, y con un espíritu similar al seguro de vida está el de discapacidad, que sirve cuando por algún accidente y/o enfermedad no puedes trabajar ofreciendo protección para ti y tu familia. Tiene que ver con el lucro cesante durante el período que te encuentras inhabilitado para trabajar. Cabe destacar que, los empleadores cubren aproximadamente al 40% de sus trabajadores con algún tipo de seguro de esta índole.

Siempre es importante informarse y contar con un panorama claro antes de comprar un seguro. Cuánto puedo pagar por mes? Cuánto iría a necesitar a futuro? Qué quiero proteger? De qué forma? Etc.

Para eso, como decía anteriormente, acude a un asesor financiero que pueda conversar contigo acerca de las opciones y oportunidades que tienes.

Siempre es mejor estar seguro!

Mucha suerte!