Alcanza con una serie de cambios de comportamiento, cierto deterioro físico y desgaste para que puedas notarlo. Un amigo, la pareja, un hijo, un compañero de trabajo, quizá tú mismo te encuentres en una encrucijada enfrentando una adicción.

La adicción es una enfermedad física y emocional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta brinda a quién lo padece.

El adicto es incapaz de controlar su adicción, por el contrario, vive en función a la misma, sino que vive en función de ésta. La adicción le genera una rutina “necesaria” para afrontar la ansiedad que la falta de consumo le pudiera generar.

La persona que sufre una adicción está dominada en sus acciones y pensamientos, por un cúmulo de deseos que los pensamientos y acciones de que consumen los pensamientos y comportamientos. Es una persona compulsiva cuya falta de consumo genera síndrome de abstinencia, un conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona deja de consumir sustancias a las que es adicta. A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son dependencias, el adicto “necesita” estas sustancias para vivir, no puede controlar el deseo. La adicción puede ser física, psicológica o de ambos tipos.

Las personas pueden volverse adictas a todo tipo de sustancias. Cuando pensamos en una adicción, normalmente pensamos en alcohol o en drogas ilegales. Pero las personas pueden volverse adictas a medicamentos, al tabaco, o la comida, entre las adicciones que tienen que ver con el consumo. Algunas sustancias son más adictivas que otras por sus mismos componentes. Sobra con probarlas para que la persona pierda el control.

El adicto consume una sustancia o se obsesiona con una actividad en su afán de alcanzar placer, evadirse de problemas, miedos inseguridades. El problema es que el placer es pasajero y acaba cuando termina el efecto de lo consumido. Como el cuerpo tiende a adaptarse a la sustancia consumida, genera una dependencia que requiere dosis cada vez más altas para hacer efecto. Y esto puede conducir a conductas violentas y hasta la propia muerte del individuo. Sobre todo en los casos de drogas fuertes y alcohol. El adicto es irracional, haría cualquier cosa en su poder para volver a sentir esa sensación de placer, incluyendo robar y lastimar a otros para conseguir lo que desea.

Al principio decía que con ciertos cambios y actitudes puedes observar si estás frente a un adicto.

Existen signos de alarma se presentan muchas veces temprano en la evolución del proceso adictivo. Detectarlo con tiempo te permitirá ayudar al otro o a ti mismo a salir de la situación y el riesgo físico y mental que está corriendo.

Los cambios pueden ser físicos tales como falta de aseo personal, aumento o disminución de peso, agotamiento físico, problemas nasales y ojos enrojecidos, como psíquicos tales como ansiedad, depresión, irritabilidad entre otros.

También suelen observarse alteraciones conductuales en los círculos en los que la persona frecuenta, el trabajo, la escuela, la familia y los amigos. Un bajo desempeño escolar, el cambio de amigos por otros de reputación dudosa, las malas actitudes en casa, la violencia repentina, la falta de respuesta en el trabajo frente a las tareas pendientes pueden ser señal de un proceso de adicción. Incluso el cambio de hábitos en la rutina como la somnolencia alternado con el insomnio o los cambios abruptos de apetito son cuestiones para tener en cuenta.

Cabe destacar que ninguno de estos signos por sí solo, puede ser considerado como suficiente para el diagnóstico de un adicto. Además muchos de estos signos se presentan en otras crisis o patologías sin que sean exclusivos de la adicción.

Si crees que eres adicto o si conoces a alguien que está en esta situación o crees que puede ser adicto, lo primero que debes hacer es enfrentar y reconocer el problema y pedir ayuda cuanto antes.

Es muy difícil superar una adicción sólo. Tener un padrino, un núcleo de amigos, un terapista o un grupo de apoyo nos permite entrar en conexión con el daño que la adicción nos causa y la necesidad de salir cuanto antes de ella. Buscar siempre alguien en quién confíes para hablar. No pienses que puedes resolverlo tu mismo porque te sumas una carga demasiado pesada e innecesaria. La ayuda profesional es necesaria en varios casos, como guía y para proseguir con un tratamiento.

Las personas que están ocupadas, activas y que tienen metas en sus vidas son menos propensos a la adicción. Busca o ayuda a la persona adicta a buscar actividades que les motiven y entretengan: un deporte, arte, música. Algo que les brinde adrenalina sana y los mantenga ocupados y felices. Recuerda y haz recordar que hay que consumir una droga o alcohol sólo para agradar a otros, hay que busca siempre amigos que nos quieran por quiénes somos.

Y por último, hay que tener cuidado con la tentación y las recaídas. Frente al deseo, es importante hablar con alguien que nos guíe y apoye para no sucumbir frente al mismo.

Siempre pide ayuda, eso no te convierte en débil, al contrario, te da fortaleza.

Mucha suerte!