Tener un accidente automovilístico es siempre terrible. Aún cuando no hay fatalidades, siempre existe algún daño en el carro y un trasfondo burocrático que incluyen las denuncias, seguros, y demás información necesaria para resolver la situación.

Cuando te encuentras en un accidente de tránsito debes, si estás en condiciones, obtener la información personal y datos del seguro del otro conductor incluyendo:

-Nombre completo y datos del conductor

-Nombre del propietario del coche (si no es el mismo)

-Año, marca y modelo del vehículo (s) involucrado

-Nombres y direcciones de los testigos del accidente

Si la culpa es del otro conductor y no tuya, debes ponerte en contacto con tu aseguradora para reportar el accidente. En muchos casos puedes resolverlo tu mismo a través de la aseguradora. Pero hay situaciones donde debes analizar la posibilidad de contratar un abogado para que te ayude a lidiar con la demanda.

 

El primer daño y más evidente, es el carro. Lo que comúnmente se denomina, Daño a la Propiedad. En algunos casos se considera una pérdida total del vehículo. Si es recuperable hay que determinar quién pagará las reparaciones, si tu cobertura o la del otro auto involucrado en el accidente. Esto es, si fue culpa tuya el reembolso estará ajustado a la política de tu cobertura. Si es culpa de otro, debes hacer que la aseguradora del otro cubra los gastos. En algunas situaciones puedes reclamar a tu compañía de seguros la cobertura de los gastos.

 Un abogado entra en juego cuando no terminamos de entender la situación o preferimos que otro la modere por nosotros. Es posible que las ofertas iniciales no cubran los gastos reales que tendremos. Por eso es importante, esperar y no aceptar ninguna oferta de antemano y asesorarnos legalmente sobre qué nos corresponde. No aceptes cheques ni liquidaciones antes de evaluar todos los daños que tienes ya sean de la propiedad o personales.

 Los abogados también tienen experiencia para reclamar una indemnización por daños y perjuicios generales, como por ejemplo, dolor y angustia mental, u otros difíciles de determinar.

Cuando vayas a hablar con la aseguradora, debes tener muy clara la información de antemano. Siempre se claro, cordial pero firme. Se que es difícil ya que estás en un momento de alto stress emocional y físico. Pero necesitas llegar a un acuerdo y entender la situación.

Algunos de los términos que pueden utilizar las aseguradoras a la hora de hablar contigo son:

Subrogación: La subrogación se define como un derecho legal que permite que una parte (por ejemplo, su compañía de seguros) haga un pago que en realidad debe hacer otra parte (por ejemplo, la compañía de seguros del otro conductor) y luego recoger el dinero de la parte que debe la deuda después del hecho.

La subrogación es una de las formas en que las compañías de seguros recuperan el dinero que se pagó en las reivindicaciones a los conductores asegurados por ellos. Suele ser la última parte del proceso de reclamo y sucede entre las compañías de seguros.

Generalmente, tu póliza de seguro te requerirá cooperar para perseguir la subrogación. Esto significa, por ejemplo, que no puedes firmar cualquier renuncia o acuerdos que liberan al otro conductor de la responsabilidad si se juzga que el accidente ha sido por culpa suya.

Negligencia: Se define como la incapacidad de ejercer el grado de cuidado que se espera de una persona de prudencia ordinaria en circunstancias similares en la protección de los demás, a partir de un daño previsible y razonable.

La Negligencia Comparativa se utiliza para indicar el grado de culpa cada individuo implicado en un accidente. Si tienes un estado de negligencia comparativa, la compañía de seguros investigará el accidente para determinar cuánto contribuyó cada individuo en el accidente. Esto aplica cuando persigues una demanda contra el otro conductor.

Si tuviste alguna lesión, espera a ver al médico antes de mencionar un diagnóstico incorrecto. Es decir, no puedes decirle a la aseguradora “me he roto un brazo”, cuando quizá tienes una lesión inferior, y viceversa. Se honesto! Confirma que hay lesiones y espera a un diagnóstico adecuado para más información. Para eso, busca atención médica de inmediato para dejar constancia de las lesiones producidas por el accidente.

El pago por la atención médica dependerá del tipo de cobertura que tengas en tu póliza de seguros. Guarda toda tu documentación y recibos. Si continúas teniendo problemas para que te sean pagas tus cuentas médicas, busca el consejo de un abogado de lesiones personales.

Se conciso y claro respecto a los hechos del accidente. A veces tendemos a dar información innecesaria que puede jugarnos en contra. Cualquier comentario, por inocente que parezca, puede hacernos ver como que estábamos distraídos y causamos o tomamos parte en el accidente. Sólo responde aquello que te preguntan y si no sabes la respuesta, diles que no puedes responder en este momento porque no cuentas con la información pertinente.

 

No accedas a una declaración grabada. No estás obligado a hacerla y pueden usarla como declaración textual de tu accidente. Si dices algo incorrecto o que te perjudica, estarías dejando una prueba concreta. Debes también esperar al control médico antes de dar por cerrada una lesión. En ese momento, no puedes saber la magnitud de tu lesión ni las secuelas que puedas tener. Siempre, ante la duda, consulta con un abogado!

Recuerda que cuentas con un corto período de tiempo bajo las leyes locales, estatales y federales para presentar tu reclamo y hacer valer tus derechos. Este límite de tiempo se denomina ley de prescripción, y varía según cada estado.

Fuente: DMV